Artesanía

Contar hojas, agruparlas, perforarlas para luego coserlas.
Encolar y dejar secar hasta el otro día.
Preparar las guardas y las tapas.
Decidir alguna característica especial.
Fabricar un sobre, un sujetador, un marcapáginas.
Pegar todo y volver a dejar secar.

Sentir el papel en los dedos, tensar el hilo para que sujete y no desgarre.
Dar tiempo.

Decidir la combinación de colores.
Metal o textiles.
Formar, sentir, intuir las formas.
Combinar materiales, dejarlos asentar.
Crear y crearse.

Confeccionar los sujetadores, los colgantes y las formas.
Tensar hilos y alambres.
Cortar, pegar, plegar y corregir.
Esperar silenciosamente.
Dar tiempo.

En la mesa del desayuno, del trasplante de esquejes y altar.
En la cocina, en el jardín.
Aquí la puerta siempre está abierta.
Pasa y bebe té con menta, mientras los oficios descansan.

Lo artesanal como registro de tiempo, como huella vital.
Lo artesanal como unicidad, no por pretensión, sino por historia.

El error que no se cubre del todo.
El error como firma involuntaria, como testimonio que delata al cuerpo que está.

Lo artesanal como desobediencia.
No como resistencia frontal, sino como desvío gracioso.
Una manera de dejar de mirar el horizonte que siempre se aleja,
y centrar la atención en los retoños que no volverán.

Ni grito, ni desmesura.
Propuesta creativa, frágil y tierna.

Lo artesanal como ética.
No como código de comportamiento, sino como manera de estar,
manera de habitar,
manera de ser.

Las manos como metáforas de producción limitada,
de prudencia,
de falibilidad.

Las manos se cansan, no pueden con todo ni todo el tiempo.
Y, a la vez, permiten la atención dedicada:
a lo que se hace,
a lo que se comparte,
a lo que coexiste.

Lo artesanal como lo más valioso: atención y cuidado.

Ni los cuadernos ni los aros salvarán al mundo,
no nos toca tamaño destino.
Ni las letras ni los colores serán grandilocuentes.

Tan solo harán más habitable la vida
y, en el mejor de los casos,
favorecerán espacios de diálogo
entre quienes, a veces, no tienen lugar.

Gazania