Enero fue un mes de trabajo silencioso, reflexivo como tantas otras veces y de observación atenta. El Taller estuvo acompañado de días de calor intenso, donde los papeles que se ondulaban apenas con la humedad y los cuerpos que pedían pausas, aunque otros, necesitaban moverse más rápido de lo que la mano alcanzaba. Hubo errores, frustraciones, correcciones, y también momentos breves en que todo pareció encontrar su lugar.
Durante este mes realizamos el Taller de un día: Pintar al natural. Fue una jornada concentrada, sin apuro, en la que mientras compartíamos café y té helado, el dibujo volvió a ser una forma de estar presente frente al cuerpo del otro: observar proporciones, tomar decisiones a partir de tensiones y sugerencias, y aceptar que no todo se deja atrapar en el primer intento. Pintando del natural, dimos los primeros pasos para aprender a componer y encajar. Pintar al natural sigue recordándonos que el dibujo no es copia, sino relación.







En paralelo, continuaron avanzando distintos procesos que se han ido entrelazando en el Taller:
En Cuerpo y movimiento, el foco estuvo puesto en capturar gestos siempre incompletos de cuerpos humanos. Este proyecto pretende capturar desplazamientos mínimos y apoyos inestables como representaciones más amplias de la condición humana. No se trata de representar cuerpos normativos o simétricos, sino de dejar que el movimiento deje huella antes de desaparecer.



En Retratos en acuarela, el trabajo se volvió más lento. Apareció la necesidad de encajar mejor, de respetar silencios del papel, de no forzar la imagen. Cambiar el género y el estilo fue una forma de volver a mirar sin apoyarse en hábitos demasiado seguros.

El proyecto Dibujo artístico: 50 réplicas de Charles Bargue siguió su curso como ejercicio de paciencia. Copiar aquí no es imitar, sino entrenar el ojo, afinar la mano y aceptar la disciplina como una forma de cuidado. Cada réplica es un diálogo con otro tiempo, pero también con las propias limitaciones.




A lo largo del mes, el Taller fue acumulando dibujos, acuarelas y pruebas que no siempre buscan ser mostradas como resultado final. Muchas de ellas son fragmentos de procesos en curso, huellas de preguntas que siguen abiertas.
El Taller Raíz continúa siendo un espacio para pintar acompañado, para sostener un ritmo de trabajo y para volver una y otra vez a lo fundamental: mirar, insistir, detenerse.
Actualmente hay cupos disponibles para pintar conmigo los días martes y jueves. El Taller está pensado tanto para quienes recién comienzan como para quienes buscan profundizar su proceso, siempre desde un trabajo atento, respetuoso y situado en el hacer.
Gracias a quienes han pasado por el Taller este mes, y a quienes siguen este espacio a la distancia. El trabajo continúa.
Si quieres inscribirte en algún taller o consultar por alguna obra, conversemos:
Guillermo
Taller Raíz


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